Ante la impotencia de los Pueblos para suprimir la barbarie genocida en Gaza, detener a sus perpetradores y erradicar las guerras fratricidas, el hambre, la indigencia y demás flagelos que asolan a la humanidad, es impostergable, aprehender a plenitud el concepto de Soberanía y EJERCERLA, para abolir la moderna esclavitud disfrazada, que padecemos todos los Pueblos del orbe en forma de servilismo voluntario, vasallaje y el despojo mediante el agiotaje, la usura, la violencia, la amenaza, la corrupción, la injusticia… y la impunidad.
1. El punto de partida: super omnia
Nuestra convicción, parte de una expresión latina —super omnia, “por encima de todo”— para explicar la raíz misma de la palabra Soberanía; sin ser un adorno filológico, sí es el concepto clave de nuestra causa, más aún, de nuestro anhelo universal: transitar de una humanidad enferma, inmersa en una distopía globalizada, hacia un nuevo paradigma: La Sociedad del Afecto y la Amistad. Si la Soberanía literalmente significa estar por encima de cuales quiera autoridad, entonces cualquier poder que se presente como superior al Pueblo —una junta, un funcionario, una corporación, un “experto” no designado directamente por el Pueblo, una potencia extranjera— están, en los hechos, usurpando una potestad que no le compete.
Esta potestad soberana descrita, demanda su cabal comprensión y pleno ejercicio. Porque es imprescindible comprenderla, para poder ejercerla organizada y consensuadamente a plenitud, en toda relación política: la Soberanía es un poder inalienable que los Pueblos poseen en toda relación política. Quien desconoce el concepto e ignora su existencia, está imbuido de un sentimiento de dependencia y sometimiento, que inhibe su potencial creativo y su libertad, porque está sujeto a la obediencia voluntaria, sin reconocer a sus dominadores y propicia todo género de abusos por parte de quienes se arrogan un poder arrebatado.
2. De la idea a la práctica: cómo se ejerce la Soberanía
- A través de Asambleas Populares de Autogobierno, como espacio de deliberación directa.
- Mediante Referendos, como instrumentos jurídicos donde el Pueblo mandata sus decisiones a todos los órdenes de gobierno, por encima de todas las instancias sin lugar a ninguna apelación. El mandato del Pueblo es vinculante, es super omnia.
- Mandato vinculatorio, es decir, las grandes decisiones de los Pueblos se toman mediante un referéndum, referendo ya castellanizado y tienen el carácter de obligatoriedad, que obligan a todas las instancias de los tres poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, a cumplir y hacer cumplir el mandato del Pueblo, desde el primer mandatario de la nación, es decir el presidente de la república, hasta la totalidad de los servidores públicos ¡sin excepción!
La actual potestad soberana del Pueblo surgió con la Revolución Francesa, y se ejerció plenamente por el Pueblo Parisino, durante el breve período conocido como la Comuna de París, cuando el Pueblo organizado ejerció por primera vez en la Historia, el Autogobierno, de manera directa, la Comuna de París, representa el momento en que un pueblo dejó de delegar su voluntad para ejercerla él mismo.
Conocer la diferencia —entre delegar y ejercer— es la razón fundamental de por qué la potestad que reside originaria y esencialmente en el Pueblo, la Soberanía Nacional, su conocimiento y su ejercicio es lo más importante para toda la Humanidad.
3. La conexión entre el servilismo, el vasallaje y la dominación
a) El servilismo: Nace de no saberse portador de un poder propio. Quien ignora que su voluntad organizada está “por encima de todo” tiende a obedecer por costumbre, por miedo o por resignación, incluso cuando nadie le exige legítimamente esa obediencia. Conocer y ejercer la Soberanía popular es, literalmente, descubrir que los Pueblos, no están obligados a servir ni a tributar a quien no representa una decisión colectiva, soberana y consensuada.
b) El vasallaje: La lealtad a un señor a cambio de protección o de simple sobrevivencia— reaparece hoy bajo formas modernas: dependencia de un patrón, de un partido, de un cacique local, de un “benefactor” político. La legitimidad del poder “surge del consentimiento popular”, nunca de la fuerza ni de la costumbre.
c) La esclavitud disfrazada: Es, quizás, la más peligrosa de las tres, porque no se presenta como dominación abierta sino como “orden natural de las cosas”: leyes que nadie votó, deudas que nadie consintió, como el FOBAPROA, DEUDA ETERNA, CRECIENTE y por tanto impagable, impuesta fraudulentamente por legisladores venales y corruptos; así como, normas dictadas por instancias que se arrogan poderes superiores al Pueblo. Explícitamente: ninguna autoridad puede estar por encima del mandato popular directo. Reconocer e internalizar esto, nos permite identificar cuándo una obligación es legítima; porque surgió de una Asamblea o de un referendo real y cuándo es una forma engañosa de sometimiento impuesta fraudulentamente a un Pueblo desinformado y desorganizado.
d) La dominación, interna y la externa: Soberanía interna (nadie por encima del Pueblo dentro del Estado) y Soberanía externa (autonomía frente a otros Estados). Un Pueblo que no conoce estas dos facetas de su propia Soberanía es más vulnerable tanto a la imposición de poderes tiránicos internos, cuanto, a la injerencia externa disfrazada de “ayuda”, “asistencia técnica” o “alineamiento internacional”.
4. Por qué esto es imprescindible saberlo
La Soberanía Popular no admite autoridad superior “así se ejerza de hecho”. La Soberanía se ejerce cuando nace de manera colectiva, directa, organizada y consensuada. Esto significa que:
- La Soberanía no depende de que un poder constituido la reconozca por escrito; depende de que el Pueblo la ejerza realmente.
- Un Pueblo que desconoce esto, puede pasarse generaciones esperando “permiso” de “arriba” para decidir sobre su propia vida, cuando ese permiso no es necesario si la decisión es popular, organizada, directa y consensuada.
En otras palabras: La ignorancia del concepto Soberanía es, una consecuencia de las relaciones de dominación entre los amos (las oligarquías y los poderes fácticos) y la servidumbre (los Pueblos).
Mientras los Pueblos desconozcan que existe una potestad (poder) inalienable, de la cual es depositario, a saber: que “la Soberanía, reside esencial y originariamente en el Pueblo. Que todo poder público dimana del Pueblo y se instituye para beneficio de éste, quien tiene en todo tiempo el derecho inalienable de cambiar o modificar la forma de su gobierno” seguirá siendo objeto de todo género de abusos “ius abutendi”, derecho de abuso, tercer fundamento del derecho romano.
Mientras el esclavo moderno, siga aceptando consciente o inconscientemente su condición de: sometido políticamente, explotado económicamente y expoliado culturalmente, educado para la sumisión y la obediencia impuestas desde las instituciones del sistema distópico mundial, seguirá aceptando como inevitable aquello que en realidad es evitable: la sumisión a poderes que no derivan de su consentimiento.
5. Conclusión: Nadie puede someter a un Pueblo organizado para autogobernarse, que decide por sí mismo, en Asambleas de Autogobierno y mediante referendos, transitar hacia un nuevo paradigma, a saber: La Sociedad del Afecto y la Amistad dentro de un Estado de Ética, Justicia, Libertad y Plena de Armonía.
Asamblea Nacional de Autogobierno septiembre de 2026


